Por qué existe el menú del día: el decreto de 1965

El menú del día nació como «menú turístico» para captar extranjeros. Lo que dice el BOE, cuándo dejó de ser obligatorio y qué queda hoy.

Autor: Franco Silvani · · 6 min czytania

Pizarra de madera con el menú apoyada en la puerta de un bar de barrio en España a mediodía

El menú del día no lo inventó ningún hostelero listo para llenar la sala los martes. Lo inventó el Ministerio de Información y Turismo en los años sesenta, y no pensando en el albañil ni en el oficinista: pensando en el turista extranjero. La pieza clave es la Orden de 17 de marzo de 1965, por la que se aprueba la ordenación turística de restaurantes, publicada en el BOE. Ahí, en su artículo 29, se regulaba el llamado «menú turístico». Sesenta años después, ese invento sigue de pie en la puerta de tu bar, escrito con tiza, a 14,2 € de media en España.

Nació para el turista, no para el trabajador

El contexto es el del desarrollismo turístico: España quería vender playa, sol y comida reconocible, y la Administración desconfiaba de lo que el visitante se iba a encontrar al entrar en un restaurante cualquiera. La solución fue de manual intervencionista: obligar por norma a que existiera una oferta cerrada, completa y de precio conocido de antemano, con producto típico español dentro.

El propio BOE lo cuenta con una honestidad que sorprende. La Orden de 29 de junio de 1978 explica, al repasar el artículo 29 de 1965, que aquello pretendía «generalizar, por la vía del estímulo, la costumbre que tenían muchos establecimientos de ofrecer un servicio especial al cliente». Traducido: la práctica ya existía en muchas casas, y el Estado decidió convertirla en obligación con nombre oficial.

Lo que el BOE obligaba a poner en el plato

La ordenación de 1965 no era una recomendación amable, era un reglamento de los de verdad. Clasificaba los restaurantes por tenedores, fijaba condiciones de instalación y servicio, y ataba el precio del menú turístico a la categoría del local: según el repaso histórico de El Español, en 1965 el importe iba de 50 pesetas en los de cuarta a 175 en los de primera. El menú, además, tenía que componerse con platos de la propia carta, no con un rincón aparte de peor calidad.

Hay un detalle en el texto de 1965 que hoy resulta casi cómico y a la vez muy actual: en los restaurantes de una determinada categoría, «el jefe del comedor deberá conocer los idiomas francés e inglés». En 1965 el idioma del turista era un requisito legal escrito en el BOE. Hoy nadie te obliga, pero el turista sigue ahí y sigue sin entender «rabo de toro». Si esa parte te toca de cerca, lo desarrollamos en carta digital en varios idiomas.

En cuanto a la composición, las crónicas gastronómicas del periodo describen un menú de estructura pesada: entremeses, un primero de sopa o crema, un segundo de carne, pescado o huevos con guarnición, postre de fruta, dulce o queso y un cuarto de litro de vino (Directo al Paladar). El vino incluido no es una leyenda de bar: viene de fábrica.

De «menú turístico» a «menú del día» (y a «menú de la casa»)

La historia del nombre es la historia de cómo el turista dejó de ser el destinatario y el vecino pasó a serlo.

AñoNormaQué cambió
1965Orden de 17 de marzoSe regula el «menú turístico» (art. 29) y el «plato combinado turístico» en cafeterías (Orden de 18 de marzo)
1970Orden de 19 de junioSe rebajan exigencias y se renombra: «menú del día» y «plato combinado del día»
1978Orden de 29 de junioLas referencias pasan a «menú de la casa» y «plato combinado de la casa»
1981Orden de 10 de julioSolo los de tres, dos y un tenedor deben ofrecerlo, con pan, vino y postre en un precio global
2010RD 39/2010, de 15 de eneroSe derogan las órdenes de 1965: adiós a la obligación estatal

Fíjate en 1981: el legislador reconoce que aquello ya no es una política turística, es una comida barata para trabajadores y estudiantes, y saca del saco a los restaurantes de lujo y de primera. El nombre que se quedó en la calle, sin embargo, fue el de 1970: menú del día.

2010: el año en que dejó de ser obligatorio

El punto final lo pone el Real Decreto 39/2010, de 15 de enero, que deroga diversas normas estatales sobre acceso a actividades turísticas y su ejercicio. Entre las normas que se llevó por delante están, literalmente, la Orden de 17 de marzo de 1965 (restaurantes) y la de 18 de marzo de 1965 (cafeterías). El motivo no fue gastronómico: fue la adaptación a la Directiva 2006/123/CE de servicios, y el hecho de que las comunidades autónomas ya tenían la competencia exclusiva en ordenación del turismo, con las normas estatales en papel supletorio.

Conclusión práctica para ti: desde 2010 no existe una obligación estatal de ofrecer menú del día. Lo que sí sigue existiendo, y muy vivo, es la obligación de informar con claridad del precio y de lo que incluye, y las normas autonómicas de cada territorio. Junto con la información de alérgenos, que sí es europea y no negociable: lo contamos en los 14 alérgenos en la carta.

Qué queda hoy: 14,2 € y un mapa muy desigual

El menú sobrevivió a la norma que lo creó. Según la encuesta anual de Hostelería de España con Edenred (noviembre de 2025), el precio medio del menú del día se situó en 14,2 €, un 1,5 % más que en 2024, cuando estaba en 14 €. Y el mapa es de todo menos uniforme:

Más económicos€Más caros€
Canarias13Baleares16
Asturias13,2País Vasco15,8
Andalucía y Murcia13,4Cataluña15,4

Tres comunidades no subieron el precio en 2025: Baleares, País Vasco y Extremadura (13,7 €). Eso no es generosidad, es margen absorbido. El mismo estudio apunta a que la facturación de la restauración creció un 3,4 % de media hasta agosto mientras la rentabilidad caía un 0,6 %.

Tres lecciones del decreto de 1965 que siguen sirviendo

El precio por delante. La norma obligaba a exhibir el menú en lugar visible y con el precio global. Sigue siendo la mejor arma del menú: el cliente decide en la puerta, sin sorpresas ni sumas mentales.

El menú se hace con la carta. En 1965 se prohibió montarlo con género aparte precisamente porque los locales lo desacreditaban por dentro. Si tu menú es la versión pobre de tu carta, el cliente no vuelve al menú ni a la carta.

El idioma era un requisito. Lo que en 1965 se resolvía con un jefe de comedor que hablara francés e inglés, hoy se resuelve en la carta. El turista no ha desaparecido: solo ha cambiado de nacionalidad.

Y una cuarta, gratis: el menú cambia todos los días. Cualquier cosa que te obligue a reimprimir el día a las once de la mañana está trabajando contra ti.

Fuentes


El menú de 1965 se escribía a máquina cada mañana. El tuyo no tiene por qué: con Menuda cambias un precio o el segundo del día y está actualizado al instante, sin reimprimir nada, en 16 idiomas. Mira cómo queda en la carta de demo.

  • historia
  • menú del día
  • normativa
  • curiosidades
Mesa para cuatro montada y vacía junto al ventanal de un restaurante al empezar el servicio de noche

· 6 min czytania

No-shows: cuánto cuesta cada mesa que no aparece

La tasa de no-show en España fue del 3,3% en 2025. Calcula lo que te cuesta a ti y qué medidas funcionan de verdad, con datos y fuentes.

  • reservas
  • operativa
  • no-show
  • sala
Tablón de corcho en el office de un bar con el cuadrante de turnos escrito a mano y delantales colgados

· 7 min czytania

Rotación del 64%: lo que cuesta perder a un camarero

La hostelería española es el sector con más rotación de España. Cuánto cuesta cada baja, por qué se van y qué puedes cambiar esta semana.

  • personas y equipo
  • rotación
  • contratación
  • gestión
Por qué existe el menú del día: el decreto de 1965 · Blog de Menuda | Menuda.app