Tu proveedor de carta QR cierra: qué hacer antes de que deje de funcionar
Qrusty ha anunciado que cierra. Si tu carta digital depende de un proveedor que se va, esto es lo que pasa con tu QR y cómo cambiar sin quedarte una noche sin carta.
Por Franco Silvani · · 5 min de lectura

Qrusty, una de las cartas digitales QR que se usaban en España, ha dejado de aceptar clientes nuevos y está cerrando el servicio. Según su web, quienes ya son clientes mantienen la carta, el QR y el panel «hasta la fecha que acordemos contigo», y la empresa les ha escrito con los detalles. Si es tu caso, o si tu carta depende de cualquier proveedor pequeño, lo importante es esto: el QR que tienes en las mesas no es tuyo, es un enlace a la web de otro. Cuando esa web se apague, el QR llevará a una página de error. Lo que sigue es cómo hacer el cambio con calma, antes de que ocurra un viernes por la noche.
Por qué tu QR deja de funcionar aunque no lo toques
Un código QR solo guarda una dirección web. El de tu mesa apunta a algo del estilo proveedor.com/tu-restaurante. Mientras el proveedor mantiene ese servidor, el cliente escanea y ve tu carta; cuando lo apaga, el mismo QR, impreso y plastificado, abre una página vacía o un error.
Por eso no basta con «llevarte la carta a otro sitio». El nuevo proveedor te dará una dirección nueva y, por tanto, un QR nuevo. Solo hay dos formas de conservar el código impreso: que el proveedor que cierra redirija tu enlace a la dirección nueva (pregúntalo por escrito, pero no cuentes con ello), o que el QR apunte a un dominio que sea tuyo, cosa que hoy casi nadie tiene. Lo realista es asumir que vas a reimprimir los QR y planificarlo.
Lo primero: fecha por escrito y copia de tu carta
Antes de elegir sustituto, responde al correo del proveedor con dos peticiones. La primera, la fecha exacta de corte, por escrito. «Hasta que acordemos» no sirve para organizar una imprenta. La segunda, todo lo que puedas exportar: platos, descripciones, precios, alérgenos, fotos y traducciones. Si no hay exportación, haz capturas de cada sección del panel y descarga las fotos una a una. Es tedioso, pero es tu trabajo de años y no debería desaparecer con el servicio.
Ojo especial con los alérgenos. El Reglamento (UE) 1169/2011 obliga a informar de los 14 alérgenos de declaración obligatoria, y una migración con prisas es justo el momento en que se cae un «contiene frutos de cáscara». Revisa plato por plato que la información llega completa a la carta nueva, también en cada idioma. Si quieres repasar cuáles son y cómo mostrarlos, lo explicamos en los 14 alérgenos en la carta sin equivocarte.
Elegir sustituto sin repetir el problema
El cierre de un proveedor es una buena ocasión para hacerse las preguntas que no te hiciste la primera vez. ¿Cuántos idiomas incluye el plan que vas a pagar, no la plataforma en general? ¿Puedes exportar tu carta si mañana te vas? ¿Hay permanencia? ¿La carta se conecta con tu ficha de Google o tendrás que cambiar precios en dos sitios? En la comparativa de cartas digitales QR en España tienes las categorías, los rangos de precio y un ranking por tipo de local.
Hay una pregunta más, nueva después de esta noticia: ¿quién está detrás y cuánto tiempo lleva? No hay garantías con nadie, tampoco con nosotros, pero sí puedes pedir que la salida sea fácil. Si el día de mañana te toca cambiar otra vez, que sea una tarde de trabajo y no una semana.
Cargar la carta nueva en una tarde
Teclear la carta plato a plato es lo que hace que la gente aplace el cambio. Hoy varias herramientas permiten subir una foto o un PDF de la carta y que una IA la convierta en platos, precios y categorías, que luego se revisan a mano. No es magia: los precios con decimales raros, los platos «según mercado» y los suplementos casi siempre requieren un repaso. Pero pasar de tres horas de tecleo a media hora de revisión cambia mucho la decisión.
El orden que funciona es este: primero cargas la carta en español y la revisas entera (precios, alérgenos, fotos). Después activas los idiomas, porque si traduces una carta con errores multiplicas los errores. Y por último la pruebas en tu propio móvil, sin wifi del local, como lo haría un cliente.
El cambio de QR en sala, sin noche en blanco
Imprime los QR nuevos antes de que el viejo deje de funcionar y cámbialos en un día tranquilo, de una vez, mesa por mesa. Durante unos días ten los dos operativos: si alguien escanea el viejo, aún verá la carta. Luego hay que repasar todos los sitios donde el enlace antiguo sigue vivo y que se olvidan siempre: la ficha de Google, el enlace de la bio de Instagram, la web, los flyers de la barra, la pizarra de la terraza y el código que le pasaste al hotel de enfrente.
Un truco que ahorra el próximo disgusto: si tu nueva herramienta te permite servir la carta bajo tu propio dominio (por ejemplo carta.turestaurante.es), haz que el QR apunte ahí. El día que cambies de proveedor, solo cambias a dónde lleva ese dominio y no tienes que reimprimir ni un código.
La lección para todo el sector
Que cierre un proveedor de carta digital no es raro: es un mercado con decenas de herramientas pequeñas y precios muy bajos, y no todas van a seguir. Para el restaurante, la conclusión práctica no es desconfiar de lo digital, sino tratar la carta como lo que es, un activo del negocio: con copia propia, con salida fácil y, si puedes, con un enlace que dependa de ti.
En Menuda puedes subir una foto de tu carta y la IA la convierte en platos editables (desde el plan Starter), traducirla a 16 idiomas y tenerla sincronizada con tu ficha de Google. El plan gratuito no pide tarjeta, así que puedes probarlo con tu carta real antes de decidir: ver planes.
Fuentes
- Qrusty — aviso de cierre en su web, consultado el 12 y el 14 de octubre de 2026.
- Reglamento (UE) n.º 1169/2011 sobre la información alimentaria facilitada al consumidor, EUR-Lex.
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